miércoles, 1 de agosto de 2012

LA ALIYA, SEÑAL DEL PRONTO RETORNO DE CRISTO JESUS

LA ALIYÁ, SEÑAL DEL PRONTO RETORNO DE CRISTO JESUS
(Parte 1)
Por Wally Santos.



Haciendo un paréntesis en la secuencia de artículos que hemos publicado, me pareció bien incluirles este interesante tema, que espero les sea de mucha bendición.

En Enero del año 2012,  la población israelí, en Tierra Santa, llegó a 7.8 millones de personas, de los cuales 5,874,300 son israelitas. La “Aliyá” (El Final de la Diáspora, o dispersión del pueblo de Israel) del cual nos habla la Biblia, está cumpliéndose proféticamente de una manera asombrosa.


Desde 1948, año en que Israel fue reconocido como nación independiente en el Medio Oriente, con una población inicial de 758,700 israelitas. Luego, entre los años 1987 y 1991, se comenzó a dar una gran movilización de israelitas de todo el mundo hacia la tierra de sus antepasados. Durante ese lapso, unos 350 mil israelitas salieron de la antigua URSS camino a su nuevo hogar, Israel.  Para el año 2000, cerca de 3.5 millones de israelitas de todo el mundo, habían hecho de la tierra de Israel su nuevo hogar, cumpliéndose así la profecía de Isaías, narrada en Isa. 11:12  (LBLA) cuando dice: “Alzará un estandarte ante las naciones, reunirá a los desterrados de Israel, y juntará a los dispersos de Judá de los cuatro confines de la tierra.”.  Luego en Jeremías 16:15 nuevamente el Señor lo anuncia por boca de su profeta: "Vive el SEÑOR, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los países adonde los había desterrado." Porque los haré volver a su tierra, la cual di a sus padres.”

Esta última profecía nos advierte que muchos israelitas regresarían a su tierra, luego de miles de años dispersos por todo el mundo, para volver a repoblar su tierra ancestral.  Sin embargo, esta profecía también nos anuncia que, cuando ellos retornen a su tierra, el Señor permitirá que los empiecen a perseguir, como parte de su juicio por haberse olvidado de su Dios y Señor:  “He aquí, enviaré a muchos pescadores--declara el SEÑOR-- que los pescarán; y después enviaré a muchos cazadores, que los cazarán por todo monte y por todo collado y por las hendiduras de las peñas. Porque mis ojos están puestos sobre todos sus caminos, que no se me ocultan, ni su iniquidad está encubierta a mis ojos. Pero primero, pagaré al doble su iniquidad y su pecado, porque ellos han contaminado mi tierra con los cadáveres de sus ídolos abominables y han llenado mi heredad con sus abominaciones”.  (Jer. 16:16-18 LBLA)

Esta segunda parte de la profecía de Jeremías, aún está pendiente de cumplirse, pero al menos, sabemos que millones de israelitas ya han vuelto a su tierra, y pronto retornarán los que aún están en  todos los países, entonces comenzará la persecución más horrorosa que hombre alguno pudo haber conocido.   Este Juicio divino (durante la Tribulación), ya está determinado y nada podrá evitarlo, NADA.   Pero a los que hemos sido alumbrados por el glorioso Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, sabemos por la Palabra de Dios, que seremos trasladados antes que todo eso acontezca.



Al final de esos Siete horribles años de “Vacas Flacas” (Tribulación), el Mesías esperado por ellos regresará a rescatar al “REMANENTE” de Israel, es decir, a un pequeño grupo de israelitas que estarán clamando a Su Dios por sus vidas, quienes estarán escondidos en las hendiduras de las peñas de Petra. Pero para ese entonces, dos terceras partes de esa población israelí, habrá caído bajo el pié aplastante del “hombre de pecado”, el Anticristo, como lo narra el profeta Zacarías (13:8-9): “Y sucederá en toda la tierra --declara el SEÑOR-- que dos partes serán cortadas en ella, y perecerán; pero la tercera quedará en ella. Y meteré la tercera parte en el fuego, los refinaré como se refina la plata, y los probaré como se prueba el oro. Invocará él mi nombre, y yo le responderé; diré: "El es mi pueblo", y él dirá: "El SEÑOR es mi Dios."

De la totalidad de israelitas, sólo una tercera parte sobrevivirá a la horrenda persecución, pero tendrán que ser “refinados en el fuego”, es decir que, tendrán que sufrir hasta que el Mesías esperado los rescate.  Este remanente,  reconocerá que aquel Jesús, al que sus antepasados rechazaron, es realmente quien dijo ser, el Hijo del Dios vivo, el Salvador no sólo de ellos, sino de todo aquel que se acoja de su Plan de Salvación.


Judíos regresando a Tierra Santa

Lo asombroso de todo este capítulo horrendo de la humanidad, es que Israel, “La Higuera” (de Mateo 24:32-33), ya floreció y todos sus hijos están por completarse en la Tierra de Jacob, millones han retornado a “Tierra Santa” y los juicios de Dios sobre esta nación y el mundo están por comenzar en esta fase final de la profecía bíblica.  Sin embargo, antes que esto comience, el Señor Jesucristo prometió regresar “secretamente” por su amada, la Iglesia-Novia, la fiel, la que se preparó para recibir a su Señor, y la pregunta es… ¿Estás preparado para recibir a tu Señor?

No basta con predicar que Cristo Jesús viene pronto, el asunto primordial es… ¿Estamos preparados? ¿Seremos dignos de ser tomados en cuenta dentro de este “Selecto grupo”, en la Iglesia-Novia?

No estamos preguntando si ya eres salvo (de la condenación eterna), porque todo aquel que le recibió como su Salvador personal ya es salvo de esa condenación y ya es parte del Reino de Dios (Juan 1:12).    Para ser Iglesia-Novia, hay otros requisitos más, como ejemplo:

“Maridos,  amad a vuestras mujeres,  así como Cristo amó a la iglesia,  y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla,  habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo,  una iglesia gloriosa,  que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante,  sino que fuese santa y sin mancha.”  (Efe. 5:25-27 RV60)

“Y a vosotros también,  que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente,  haciendo malas obras,  ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne,  por medio de la muerte,  para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él”  (Col. 1.22-23 RV60)

“Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia. Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por El en paz, sin mancha e irreprensibles”  (2Pe 3:13-14 LBLA)

En primer lugar, Pablo dice que algunas de las condiciones son: (1) haber sido purificados por la Palabra de Dios, (2) que esté sin mancha, (3) sin arruga, (4) que sea santa y además (5) irreprensibles.  Al menos, en estos versos se nos dice que 5 cosas son necesarias para presentarnos delante de Él, cuando venga por nosotros en su manifestación “secreta” (antes de empezar la Tribulación).




Para empezar, Pablo hace referencia al lavamiento de nuestra vida por medio de la Palabra, esa Palabra es agua que salta para vida eterna como lo indica Juan 4:14  (RV60) “mas el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”   Esa “AGUA” es la gloriosa Palabra de Dios, la Palabra revelada que proviene del mismo Trono de Dios por medio de su Espíritu Santo, quien es el encargado de hacérnosla saber (Juan 14:26).

El gran problema que la “iglesia” de hoy tiene, es que NO tiene hambre por la Palabra de Dios. Muchos sólo se conforman con que les prediquen sobre la prosperidad material y de cómo vivir “mejor” en esta vida presente, pero NO se están preparando para el encuentro con su Señor.  No saben o no quieren entender que a este mundo sólo le esperan “malos augurios”, pues pronto aparecerá el Anticristo, quien les arruinará los planes a todos aquellos que sólo querían vivir “mejor” en esta Tierra.

Otros grupos de cristianos, creen que “YA LO SABEN TODO”, y que NO necesitan aprender más de nuestro Señor, por medio de su Palabra.   Cuánta gente “aparentemente” está en los servicios o estudios cristianos de sus iglesias, pero su mente “anda por otros lados”, sin prestar atención al consejo de Dios por medio de la Palabra.  Con toda razón el Dios de la Gloria se enojó tremendamente cuando el pueblo de Israel despreció el “MANÁ” que Dios les daba, al pedir estos “carne” (Nm. 11:1-20), y esa carne, más adelante les brotó hasta por las narices.  ¡Qué tremenda figura!  Para el tiempo de hoy.  Cuánta gente llamada “cristiana” tiene actitudes de la “carne” en su vida y creen que ellos están bien así.  Mas en Gálatas 5:19-21, se nos advierte de cuáles son esas actitudes que debemos eliminar de nuestra vida. Pues al final del verso 21, Pablo nos dice que si no se desecha de nuestra vida, no se podrá heredar el reino de Dios.



Muchos cristianos están manifestando las características de la Iglesia de Laodisea (Apoc. 3:17), se creen “Autosuficientes y maduros” en su propia opinión, “ricos” en muchos aspectos, que no tienen necesidad de “nada ni de nadie”, pero no saben que son “desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos” (Según LBLA).

En la Segunda parte de este artículo, abordaremos las otras cuatro características que Pablo nos sugiere que debemos desarrollar para tener la oportunidad de estar a “cuentas” en la manifestación secreta de nuestro Señor Jesucristo.

“Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor:  que nosotros que vivimos,  que habremos quedado hasta la venida del Señor,  no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando,  con voz de arcángel,  y con trompeta de Dios,  descenderá del cielo;  y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos,  los que hayamos quedado,  seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire,  y así estaremos siempre con el Señor”.  (1Tes. 4:15-17 RV60)

Una de las señales del pronto regreso de Jesucristo está ya a la vista, el “Aliyá”.   Quiera Dios, que  prestemos atención a los requerimientos que Pablo nos sugiere.  

Bendiciones y hasta la próxima.